Por la Redacción de Malvinas: Detrás de la Neblina
Mientras los radares británicos patrullaban el Atlántico y el mundo imponía un bloqueo estricto a la Argentina, un grupo de hombres en aviones de pasajeros convertidos en cargueros realizaba lo imposible. Esta es la historia de la Operación Aerolíneas y el apoyo clandestino que mantuvo la guerra en pie.
🛩️ Pilotos de Civil, Coraje de Guerra
En abril de 1982, la Fuerza Aérea Argentina se dio cuenta de que sus recursos no bastarían. Fue entonces cuando convocaron a pilotos de Aerolíneas Argentinas y Austral. Sin uniformes militares, pero con la responsabilidad de la nación sobre sus hombros, estos tripulantes aceptaron misiones que no figuraban en ningún manual.
Utilizando los Boeing 707, realizaron siete vuelos clandestinos hacia destinos como Tel Aviv (Israel), Trípoli (Libia) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica).
La Odisea del Peso y la Altura
Los testimonios de los comandantes Luis Cuniberti y Juan Carlos Ardalla son estremecedores. Los aviones regresaban con un promedio de 40 toneladas de material bélico, superando los límites de seguridad de las aeronaves.
“Volar con ese peso nos obligaba a ir más bajo, lo que consumía más combustible. Para evitar los radares británicos en la Isla Ascensión, volábamos a tan solo 300 pies (90 metros) sobre el mar”, relata Cuniberti. Un solo error de cálculo o una ola imprevista habrían sepultado el avión en el Atlántico.
🇱🇾 La Conexión Libia y el “Doctor Alberto”
Uno de los puntos más críticos fue la ruta a Libia. Allí, el régimen de Muamar el Gadafi ofreció armamento de origen soviético para equilibrar la balanza contra la tecnología de la OTAN.
- El Enigma del Doctor Alberto: En Trípoli, el contacto principal era un personaje conocido como el “Doctor Alberto”. No era un militar, sino un teólogo tucumano experto en el Corán que servía de nexo directo con las autoridades libias.
- La Carga de Trípoli: De allí se trajeron misiles Strela (tierra-aire), minas antitanque y proyectiles iluminantes. Según los registros, aunque se trajo una cantidad masiva, solo el 30% llegó efectivamente a las islas debido a los problemas de transporte interno desde el continente.
🇮🇱 Israel y Perú: El Triángulo de la Supervivencia
A pesar de la presión de Margaret Thatcher, Israel se convirtió en un proveedor silencioso a través de complejas triangulaciones.
- Tecnología de Punta: Se enviaron turbinas para los aviones Dagger, munición pesada y equipos de comunicaciones.
- El Factor Humano: Israel envió técnicos para encriptar las comunicaciones argentinas, ya que los servicios de inteligencia habían detectado que los británicos interceptaban cada mensaje.
- El Aval de Perú: El presidente peruano Belaunde Terry jugó un papel heroico al ofrecer firmar certificados de “destino final” en blanco. Esto permitía que Argentina comprara armas en el mercado internacional figurando Perú como el comprador oficial, evitando así el embargo.
📦 El Inventario de la Clandestinidad
Gracias a estos vuelos, Argentina pudo recibir:
- Misiles Aire-Aire 550.
- Lanzadores Kasef y misiles Maksuf.
- Morteros de 60 y 81 mm con miles de proyectiles.
- 50 ametralladoras calibre 50 y casi 50.000 cartuchos.
📜 Un Reconocimiento Tardío, pero Justo
Durante años, estos vuelos fueron un secreto de Estado. Los pilotos regresaban a Ezeiza en la oscuridad, las cargas se despachaban de inmediato a Río Gallegos y ellos volvían a sus vidas civiles como si nada hubiera pasado.
Recién en 1985 la Fuerza Aérea otorgó insignias de campaña, y en 1990 el Congreso Nacional entregó medallas a estos tripulantes. Sin embargo, su mayor orgullo no es el metal, sino saber que cumplieron con su parte en el momento más oscuro.
“Fue nuestro pequeño grano de arena. Si hoy me lo pidieran, lo volvería a hacer” — Comandante Luis Cuniberti.
¿Qué opinas de esta historia? ¿Conocías la participación de pilotos civiles en la guerra? Déjanos tu comentario abajo.
Muy buena nota!!!